Las profesiones que dejarán de existir dentro de diez años


El fin de un oficio es un proceso muy largo y doloroso, aunque no siempre definitivo. Los avances tecnológicos hacen que determinados puestos de trabajo queden obsoletos y acaben desapareciendo con el tiempo. Otros permanecen como una actividad residual, tal como ha ocurrido con los afiladores, curtidores o herreros, oficios artesanales que permanecen casi por cuestiones nostálgicas vinculadas con el turismo.

Aunque en todas las épocas han desparecido trabajos, la crisis ha acelerado la defunción de oficios hasta ahora comunes y, lo que es más grave, de reciente creación, que podrían desaparecer, o permanecer como algo muy minoritario, en menos de una década. Muchos de ellos surgieron para cumplir necesidades tecnológicas relativamente recientes pero que ya han sido superadas. Por ello el drama es mayor, pues afectan a trabajadores más o menos jóvenes que aprendieron un oficio que, en teoría, no iba a desaparecer tan pronto. María José Martín, directora de atracción y gestión de talento de Manpower Group, es clara al respecto: “Estamos convencidos de que van a desaparecer los trabajos manuales susceptibles de ser sustituidos por una máquina o un ordenador pero, además, se van a extinguir las posiciones intermedias que no den un suficiente valor añadido”. En definitiva, el problema que se vivió en las distintas revoluciones industriales se reedita ahora debido a nuevos avances, pero también van a desaparecer puestos por puro abandono –como todos los relacionados con el medio rural– y otros por la integración de perfiles –la búsqueda de profesionales que cubran diversos labores, que antes tenían un puesto propio asignado–.

Algunos de los trabajos listados lograrán sobrevivir apelando a lo artesanal, lo retro y lo ecológico, pero otros pasarán a la lista de oficios para la historia, junto al operario de telégrafo, el lechero o el sereno.


Oficios de la industria de artes gráficas


La muerte anunciada del papel no es definitiva, y probablemente no lo será nunca, pero se está llevando por delante un gran número de puestos de trabajo: técnicos y operarios de imprenta y preimpresión, maquetadores, técnicos editoriales… Martín cree que “quedarán posiciones muy especializadas, pero cada vez se extienden más los libros digitales y se están haciendo menos folletos y catálogos”.

Los diseñadores gráficos, hasta ahora muy numerosos, seguirán teniendo trabajo en la medida en que sepan adaptar su profesión a las nuevas tecnologías. El diseño de páginas y anuncios para web sigue en expansión, pero cada vez se exigen más diseñadores gráficos con conocimientos de programación. Según un informe del Gobierno estadounidense en 2018 habrán desaparecido más del 20% del total de los puestos relacionados con esta industria.

Taquilleros

Todos los puestos de trabajo que consisten en cobrar dinero en metálico están en vías de extinción. La generalización de nuevos medios de pago y el avance en todo tipo de máquinas de cobro automático hacen que los taquilleros de todo tipo sean ya prescindibles. En lugares como el metro ya han desaparecido por completo, y en otros lugares como peajes de autopista o garajes cada vez hay menos. Incluso en los supermercados, donde las cajas siguen siendo imprescindibles, cada vez hay más facilidades para pagar nuestras compras ya sea por Internet o a través de sistemas de cobro automático.

Pastores

El pastoreo, y como consecuencia la ganadería extensiva, es una actividad que está desapareciendo a marchas forzadas de nuestros campos. No es el único oficio del entorno rural que está en vías de extinción. Aunque los agricultores y ganaderos nunca desaparecerán por completo, sí pueden dejar de trabajar en amplias zonas de nuestra geografía donde el despoblamiento es un gravísimo problema que puede acabar con la actividad de enormes áreas del entorno rural.

José Manuel Delgado, técnico de desarrollo rural de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), explica cómo están desapareciendo a marchas forzadas un gran número de explotaciones sobre todo de Castilla y León, Aragón y Galicia, no por la crisis, sino por puro abandono, ya que las generaciones jóvenes no encuentran ninguna motivación para seguir viviendo del campo. En concreto, el pastoreo es una profesión que está en total peligro de extinción, lo que conlleva además graves consecuencias. Según Delgado, la ganadería extensiva ayuda a limpiar el monte, mantener las infraestructuras rurales y prevenir incendios que, según diversos estudios, han aumentado precisamente por el abandono de grandes áreas forestales.

Aunque la crisis ha hecho que mucha gente se plantee volver al pueblo, tal como explica Delgado, se trata de algo coyuntural y no lo hacen para dedicarse a actividades agrícolas o ganaderas. En el futuro: “Habrá empresas que trabajen extensas explotaciones agrícolas y que traerán trabajadores para hacer las campañas sin necesidad de que haya nadie en la zona, con lo quelos pueblos estarán totalmente abandonados”, concluye el técnico de la UPA.

Técnicos informáticos y de telecomunicaciones desfasados

El auge de la informática hizo que se crearan nuevos puestos de trabajo, pero su rápido avance ha hecho que muchos de estos oficios, pilares de la primera revolución informática, estén desapareciendo. Es el caso de los operadores de mainframe y centros de datos –los técnicos que manejan los superordenadores que siguen operando en ciertos bancos y empresas– o los programadores de COBOL, un lenguaje de programación que está en desuso, muy vinculado precisamente a los mainframe. Otro operario que podría desaparecer en muy poco tiempo es el procesador de semiconductores, aquel encargado de ensamblar los microchips. El auge de la nanotecnología hace que todo este tipo de fabricaciones tengan que ser mecanizadas y desaparezcan estos puestos hasta hace poco imprescindibles.

Otro oficio que podría desaparecer debido a las nuevas tecnologías es el de mantenedor, instalador y técnico de centralitas telefónicas. Cada vez más terminales funcionan mediante voz IP –el teléfono a través de Internet–, y su configuración e instalación es distinta.

Patronistas

Los patronistas son cada vez menos demandados por la industria textil. Los patrones se generan casi por completo por ordenador y los esquemas van directamente a la máquina de corte, sin necesidad de que haya un puesto intermedio que hasta hace poco era imprescindible. Esto unido a la crisis de la propia industria textil, que ha ido desapareciendo de España para localizarse en otros lugares con mano de obra más barata, ha hecho que sea un puesto en grave peligro de extinción.

Los patronistas seguirán siendo necesarios para la industria cultural –es un puesto imprescindible en teatro, cine y televisión– y podrán seguir trabajando como sastres, pero no en la industria textil, dónde se ocupaba la mayoría y dónde en breve serán completamente prescindibles.

Técnicos de correos

Aunque se ha hablado mucho de la desaparición de los servicios postales con la llegada de Internet lo cierto es que, lejos de debilitarlo en muchos casos los ha fortalecido. Según un reciente comunicado de la Unión Postal Universal (UPU), organismo intergubernamental con sede en Berna que coordina la relación entre los distintos servicios postales estatales, se está viviendo una verdadera "explosión" de paquetes procedentes de la región de Asia-Pacífico y explica que las cifras confirman "lo que todos sospechamos en el negocio postal: las cartas decrecen, pero los paquetes experimentan un gran auge".

El filón de los paquetes generado por el comercio electrónico será sin duda el que garantizará la supervivencia de los servicios de correos, aunque esto no los librará de la necesidad de reformarse. Si bien los carteros siguen teniendo su puesto asegurado, no se puede decir lo mismo de los distintos técnicos de los servicios postales, privados y públicos. Los trabajadores que preparan el correo entrante y saliente para su distribución pueden ver peligrar su puesto en muy poco tiempo. Se están desarrollando nuevos equipos automatizados que ordenan de forma rápida y eficiente los procesos logísticos del correo y que provocarán en los próximos años un importante descenso de la demanda de estos profesionales, que ya se está notando. Correos ajustará este año su plantilla en unas 1.900 o 2.000 personas, de los 63.000 trabajadores que tiene en nómina.

Delineantes

Se trata de un oficio que prácticamente ha desaparecido. Aunque el Plan Bolonia había firmado ya su defunción al eliminar la formación de este tipo de profesionales la crisis de la construcción ha acabado con los pocos que quedaban. Sus funciones, básicamente realizar planos –tanto arquitectónicos, como croquis industriales–, ya la realizan los profesionales de la siguiente categoría, arquitectos o ingenieros y, además, los programas de diseño informático han hecho que su labor sea del todo prescindible.

Conserjes y ordenanzas

Según Martín se trata de una figura que se está extinguiendo, no porque no sea necesaria su función, sino porque la realizan otros trabajadores. Gran parte del trabajo de estas figuras hasta ahora imprescindibles en las grandes oficinas, consistía en repartir el correo y gestionar el papeleo que generaban los administradores. La generalización del correo y las gestiones telemáticas ha hecho que desaparezca parte de su trabajo, pero el que quedaba lo realizan el resto de trabajadores, que cada vez cumplen más funciones que hasta ahora no eran propias de sus puestos.

Aunque siempre habrá alguien en recepción para coger el teléfono, muchos puestos de tipo administrativo irán desapareciendo. Asimismo se tiende a integrar los departamentos puramente contables, administrativos y comerciales, que hasta ahora tenían funciones completamente separadas, y a externalizar servicios. Cada vez es más común contar con mensajeros y consultoras externas que hace que el trabajo de muchos administrativos sea prescindible.



:fuente: elconfidencial.com

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