Consejos para desconectar (y no hacer nada en absoluto)


"Este fin de semana no voy hacer absolutamente nada, voy a disfrutar del tiempo libre y relajarme”. Este tipo de propósitos suelen ser habituales cuando las situaciones de estrés llegan a su culmen, pero la sobrecarga de trabajo no siempre permite desconectar por completo de las obligaciones. Siempre hay algo urgente por hacer, un correo electrónico importante por contestar, una llamada que se esperaba desde hacía días a la que responder o un ordenador cerca que pide a gritos encenderlo.

El tiempo es oro, como recalca el dicho popular, y mucho más en los tiempos que corren, donde las prisas, la aceleración constante y los estilos de vida son cada vez más vertiginosos. Unos elementos comunes que vertebran la sociedad y ponen en riesgo la salud mental de las personas.

Es posible que al intentar relajarse y no hacer nada surjan sentimientos de culpabilidad.

Para sobrevivir a estos frenéticos ritmos vitales es necesario olvidarse por algunas horas de las obligaciones, relajarse y disfrutar de los momentos en los que no se hace nada para tranquilizarse y recargar las pilas. Aunque a primera vista puede parecer una quimera, con entrenamiento y sabiduría para aplicar una serie de trucos es posible tomarse un respiro. Mucha gente lo intenta sin obtener los resultados esperados porque pronto llega la ansiedad y el sentimiento de culpabilidad los invade, al pensar que se está perdiendo el tiempo. Una creencia errónea y perjudicial para la salud mental porque la psique, al igual que el estómago, también precisa hacer su particular digestión después de sufrir prolongados momentos de saturación.

En busca de la paz interior

La doctora Susan Biali ofrece en su libro Live a life you love algunas clavespara superar esta especie de síndrome de abstinencia al trabajo que siempre está al acecho cuando se intenta desconectar de la realidad. Como preámbulo a estos consejos se sobreentiende que el smartphone “debe estar apagado y fuera de nuestro alcance”.

El primer paso es buscar el sitio ideal que sea capaz de descontextualizar a cada uno de su día a día. Biali recomienda “ir a algún parque o cualquier otro entorno natural, sentarse y contemplar lo que está sucediendo a tu alrededor”. Si no se tiene la posibilidad de encontrar un espacio verde cercano y tranquilo, lo mejor sería “ir solo a un café sin nada que leer ni hacer, pedir un café y disfrutarlo sorbo a sorbo durante todo el tiempo que se pueda aguantar”.

La playa, el río o un lago también son un lugar ideal para absorberse de todos los pensamientos mirando la corriente. Asimismo, ver pasar las nubes contribuye a desconectar, por lo que Bali recomienda tumbarse sobre una superficie plana y observar el cielo. Si es de noche, mirar el firmamento suele ser otro buen truco. “Es algo así como lo que se dedican a hacer los gatos, que son los animales más relajados que no conozco sobre la faz de la tierra”, apunta Biali.
En el día a día también se puede practicar la relajación cuando se viaja, se coge el metro o cualquier otro transporte público. Para ello, es imprescindible“no llevar consigo nada para leer ni trabajar”.

Todos estos consejos, que parecen sencillos, pueden resultar odiosos y harto complicados cuando se intentan llevar a la práctica. Como explica Biali, nos asalta la necesidad de “hacer algo constructivo ya”. Estas batallas internas con uno mismo son normales en un primer momento, pero con el tiempo lograrán superarse. Cuando se logra resistir a estos contratiempos iniciales los resultados serán sorprendentes: “Experimentarás revelaciones inimaginables sobre ti mismo y tu vida comenzará a recobrar un sentido diferente” hasta que finalmente se logre alcanzar una agradable paz interior.

Desconectar en casa también es posible para los más doctos en la materia. “Poner música a bajo volumen, tumbarse en el sofá y dedicarse simplemente a escuchar”. Para cumplir con los objetivos de este ejercicio es preciso no quedarse dormido porque, aunque la siesta contribuye a la relajación, no es el fin buscado. Sin salir del propio hogar también se puede poner una silla cómodo al lado de la ventada, sentarse y limitarse a mirar lo que ocurre en el exterior.



:fuente: elconfidencial.com

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