Sangrado nasal


Sangrado nasal

El término epístaxis, nombre científico que se le da al sangrado o hemorragia por la nariz, es de origen griego y significa "goteo". Un alto porcentaje de estos sangramientos no revisten peligro alguno para las personas que los sufren, bien de forma ocasional o repetida. Sin embargo, ello no los exonera del sobresalto personal y familiar que ocasionan, teniendo en cuenta, sobre todo, su mayor frecuencia en niños y niñas y también en la Tercera Edad.

Causas y naturaleza
Este sangrado, constituye una urgencia común y es causa frecuente de hospitalización. Hay dos formas clínicas de epístaxis, la que evaluamos como enfermedad y la sintomática. En la primera la hemorragia nasal es poco abundante y fácil de detener, aparece en todas las edades y frecuentemente en niños y adolescentes. Se puede desencadenar por aumento brusco de la presión intranasal, al sonarse la nariz, estornudar, por esfuerzos físicos y calor o frío intensos. Es fácil de localizar el sitio del sangrado y de diagnosticar, puesto que la hemorragia sale al exterior por la nariz.

En la sintomática, la hemorragia nasal puede ser de mayor intensidad, moderada o severa, y es parte de una enfermedad, como la hipertensión arterial, la vasculitis (inflamación de vasos sanguíneos), trastornos de la coagulación. En estos casos la sangre no siempre fluye por las fosas nasales, sino que pasa a la faringe por la parte posterior de la nariz, y es típica de adultos mayores de 40 años, como también las causadas por la arteriosclerosis y afecciones cardiovasculares, entre otras.

En los niños es frecuente, dentro de las denominadas traumáticas, la que se produce por accidentes y por autolesión digital de la mucosa nasal (con el dedo). También como consecuencia de la introducción de un cuerpo extraño en las vías nasales, que debe ser sospechado cuando el sangramiento se acompaña de secreción con mal olor y en un solo lado de la nariz, lo que demanda una consulta de urgencia ante el peligro de que el cuerpo extraño descienda y pase al pulmón. Entre las no traumáticas, están, las inflamatorias: por sinusitis, alergias nasales, infecciones virales de vías respiratorias superiores, deformidades del tabique nasal. Hay estudios que relacionan el sangrado nasal con el abuso en el consumo de alcohol y, asimismo, por cambios hormonales (en la pubertad, menstruación y embarazo), atendiendo al aumento de la vascularización nasal. Hay que precisar que, durante la infancia, en un gran número de casos se desconoce el porqué de estos sangramientos locales.

La aspirina tiene acción de antiagregante plaquetario y en algunas personas podría originarles hemorragia nasal. También los antinflamatorios no esteroideos, como el Ibuprofén, Naproxeno, y otros.

Primeros auxilios
Ello estará en dependencia de la intensidad, localización y causas desencadenantes. Si es ligero, será suficiente para su control presionar digitalmente las alas de la nariz contra el tabique nasal durante un lapso de 5 a 10 minutos. Cuando el sangrado no cede y es de moderada o de mayor intensidad, entonces requerirá asistencia médica inmediata.


Complicaciones
Los sangramientos nasales evolucionarán de acuerdo con su intensidad y forma clínica. Si es severo, puede presentarse anemia, hipotensión, pero con la adopción de las medidas adecuadas, en general estos trastornos no acarrean mayores consecuencias.

Se debe subrayar la benignidad de la inmensa mayoría de las hemorragias nasales, sin descuidar el hecho que si no desaparecen durante las maniobras de primeros auxilios personales o familiares, debemos acudir al médico para evitar cualquier complicación.


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