Ronquera


Ronquera
Son numerosos los maestros y profesores que padecen perturbaciones vocales en virtud de un mal uso y abuso del aparato fonador. Son profesionales muy bien formados en sus disciplinas, pero que nunca han recibido orientaciones teórico-prácticas de técnica vocal. Se conoce también como deifonía ( dis=dificultad; y fono=sonido).

En un primer momento hay casos en los cuales la ronquera nos puede parecer una enfermedad en sí misma, cuando se profundiza en el interrogatorio del paciente, se descubre, que dicha alteración vocal es manifestación de otros trastornos. Puede ser el primer síntoma de enfermedades banales, como una laringitis catarral, y de afecciones graves como el cáncer de las cuerdas vocales.
Si se logra poner de manifiesto la causa de la disfonía, prácticamente tenemos ganada la batalla en cuanto a la rehabilitación del paciente.

Frecuencia
El adulto está más expuesto a padecerla, ya que se ve sometido a hábitos tóxicos como el cigarro y el alcohol, las exposiciones al humo y al polvo y a otras sustancias irritantes; a trabajos en ambientes de intensos ruidos y factores emocionales. En general las voces femeninas son más afectadas que las masculinas.

Cuidados
Una persona que presenta una disfonía de más de dos semanas de evolución, debe consultar a un otorrinolaringólogo, que es indiscutiblemente el especialista médico que por su formación mejor conoce el aparato fonador. Crisis a repetición de disfonías agudas son capaces de derivar en disfonias crónicas, con cambios a veces irreversibles a distintos niveles del aparato fonador.

Tratamiento
Se realiza a base de ejercicios funcionales logofoniátricos, fisioterapia, medicamentos y medidas quirúrgicas cuando se demande. El reposo vocal es de gran valor en muchas disfonías, sobre todo si va seguido de la adquisición de buenos hábitos vocales. Pero no en todas las disfonías el reposo vocal es beneficioso. Así sucede en la laringitis hipertróficas y las parálisis vocales.

En las laringitis catarrales las inhalaciones de vapor de agua hirviente son de valor. Recordar que los vapores deben inhalarse por la boca, se debe evitar acercarse demasiado al recipiente que contiene el agua, y la maniobra debe realizarse al aire libre, durante unos 10 minutos dos o tres veces al día.

Los gargarismos con agua de sal podemos considerarlos como antisépticos ligeros, que en las disfonías que han sido precedidas o que coinciden con infecciones catarrales bucofaríngeas son de utilidad.

Factores de riesgo
Las deficiencias vitamínicas en nuestra dieta son capaces de producir graves trastornos en nuestro organismo en general. Por eso la repercusión sobre el aparato fonador se hace evidente. Así, también los cambios bruscos de temperatura en personas susceptibles son capaces de aumentar la virulencia de gérmenes habituales de la cavidad bucofaríngea, y de provocar alteraciones de la mucosa que recubre las cuerdas vocales y en general del árbol respiratorio y pueden causar o agravar una disfonía.

Las desviaciones del tabique nasal, capaces de producir obstrucción nasal, que obligan al paciente a respirar por la boca, atentan contra la salud en general, y en particular sobre el aparato de la fonación. Las amigdalitis y caries dentarias constituyen focos infecciosos. Durante todo el tiempo, pero más durante el sueño, las secreciones de las mencionadas afecciones pueden descender al árbol respiratorio, irritándolo, infectándolo..
Los ambientes polvorientos o el humo, así como "hablar gritando" son propensos a producir ronquera.

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