Maneja bien los créditos.


Todo negocio requiere de capital de trabajo y constante inversión para desarrollarse. Sin embargo, es probable que al principio no cuentes con mucho dinero, pero tranquilo, porque para eso están los créditos, la modalidad más rápida y práctica de obtener efectivo.

Este tipo de préstamo es muy útil para financiar alquileres de local, compra de maquinarias, tecnología y vehículos. A su vez, puedes invertir en campañas de publicidad, estrategias de ventas, distribución, pedidos grandes, gastos inesperados, entre otros.

Recuerda que la solicitud de un crédito debe considerarse como la segunda etapa de la búsqueda de capital. La inversión inicial, sin importar el rubro al que te quieras dedicar, debes buscarla principalmente en tus ahorros o en uno que otro préstamo de familiares y amigos. ¿La razón? Toda institución que entrega créditos pide que al menos tu negocio ya esté en marcha, sin importar la cantidad de capital que manejes. Una empresa en funcionamiento garantiza que el dinero no se usará para otras cosas.

Un crédito es la manera más práctica de inyectarle capital a tu negocio sin agotar tus ahorros. Ojo que si pones todo el dinero con el que cuentas, te quedarás sin fondos y no tendrás capacidad de reacción si se presenta alguna urgencia. Allí reside la importancia de un crédito.

Además, no deberás devolver el préstamo a titulo personal, pues estará a nombre de tu empresa. Por otro lado, si tu negocio es rentable, sin duda tendrás la capacidad suficiente para pagar las cuotas del préstamo.

Con un crédito, trabajas con plata que no es tuya. Cuando termines de pagar las cuotas que debes, el resto del dinero será tuyo. De esta forma podrás reinvertir tu dinero.

Si pagas el crédito a tiempo y cumples con todas las cuotas establecidas, tu empresa ganará buena reputación y podrá acceder a mejores condiciones y beneficios si deseas tramitar otro préstamo.


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