Esquizofrenia

El tema que le propongo es esquizofrenia que, literalmente, significa mente dividida. Este significado responde a la forma mas severa de la enfermedad, existe una falta de relación entre sentir y pensar. Así, un paciente esquizofrénico refiere la muerte de su madre riendo.



Síntomas

Los síntomas fundamentales son la disgregación (ideas sin relación), el retraimiento con alejamiento de la realidad, la disociación entre ideas y sentimientos, la expresión simultánea de afectos contrapuestos y la apreciación de estar dominado por fuerzas extrañas son característicos.

Aparece más frecuentemente entre los 15 y 25 años y sus manifestaciones iniciales pueden ser cambios importantes en las relaciones humanas e intereses personales, descuido por el aseo y referencia de extrañeza ante el medio o ante sus propias funciones psíquicas, aunque estos síntomas pueden observarse en otros trastornos.

Origen y naturaleza

Parece deberse a la interacción de factores constitucionales (hereditarios, intrauterinos, o determinados en el parto o en etapas tempranas de la vida) y factores ambientales desencadenantes, como infecciones, vivencias muy negativas o consumo de alcohol u otras drogas. Se plantean también algunos casos que podrían relacionarse con virus lentos que actúan varios años después de su presencia en el organismo.
La influencia de la herencia parece estar en crear una predisposición, pero no es propiamente una enfermedad hereditaria.

En su forma más típica se expresa por brotes y puede haber períodos de normalidad, así como recuperación total luego de uno o dos brotes.
El grado de desorganización de la personalidad no es igual en todos los pacientes, ya que aunque existen formas clínicas severas, puede haber otras modalidades menos graves y tan benignas como trastornos de personalidad o las neurosis.

La mayoría de los pacientes no tienen crítica de su enfermedad y el sufrimiento es por lo general menor que en otros trastornos como la depresión, la ansiedad o las adicciones, aunque hay casos con síntomas angustiosos como las ideas persecutorias.

Frecuentemente se confunde en sus inicios con otras enfermedades y es la evolución la que confirma el diagnóstico o lo refuta.
Aparece en una de cada cien personas sin diferenciar país, cultura, sexo, color de la piel, escolaridad o nivel socioeconómico.

Alrededor de un 33% se cura, otro 33% se estabiliza con síntomas residuales moderados, otro 33% requiere hospitalizaciones repetidas y atención comunitaria consistente, y el uno por ciento hace una evolución continua que requiere hospitalización mantenida. El diagnóstico y tratamiento precoces, y el desarrollo de nuevos recursos terapéuticos, mejorarán estas cifras y en un futuro no muy lejano esperamos alcance su curación.
El biotipo que más frecuentemente se asocia a la enfermedad es el leptosómico (personas delgadas con extremidades largas), pero puede ser otro.

Influencia de la familia

Es necesario saber que en las familias muy exigentes y que inconscientemente rechazan al paciente la evolución es muy desfavorable, y que el alcohol y otras drogas son factores desencadenantes de la enfermedad en muchas personas, que de no tener esos hábitos nunca la hubiesen producido, también que junto a los recursos médicos estos pacientes necesitan comprensión, afecto, solidaridad y respeto y que debe hacerse todo lo posible por mantenerlos vinculados a la comunidad, pues las relaciones humanas, el trabajo, el deporte, la recreación y el arte resultan factores básicos en su rehabilitación. Sin duda alguna la relación con esos pacientes pone a prueba el desarrollo de la espiritualidad de cada uno de nosotros, cualquiera sea el papel que desempeñemos en su ayuda. Cien años atrás, Kraepelin, el psiquiatra alemán que descubrió la enfermedad, dijo que el grado de humanismo de un pueblo podía medirse por la forma en que tratara a sus enfermos mentales.












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