Epilepsia



La epilepsia, llamada en la antigüedad "el mal sagrado", al atribuirse a sus manifestaciones clínicas la intervención de poderes sobrenaturales, dos mil años después arrastra consigo aún no pocos mitos y estigmas, no obstante que alrededor del 60/70 por ciento de los pacientes epilépticos responden adecuadamente a la medicación para el control de sus síntomas.

No hay razones que impidan llevar una vida de plena actividad, hombres ilustres de la historia, la literatura y el arte, como Alejandro Magno, Julio César, Pedro I de Rusia, Dostoievsky, Lord Byron y Van Gogh, fueron epilépticos.

Alrededor de 40 millones de personas en el mundo están aquejadas de epilepsia, de las cuales 9 millones viven en América Latina, lo que equivaldría a decir que en cada país de esta región cerca de un 2 por ciento de la población presenta esta dolencia.

Origen y naturaleza


Entre las causas de la epilepsia hay dos factores implicados, uno genético y otro adquirido, y en algunas epilepsias el condicionante genético es predominante e incluso exclusivo, aseguran especialistas. Y entre los factores adquiridos se citan las agresiones cerebrales ocurridas en cualquier época de la vida, que condicionan lesiones responsables de las crisis, como consecuencia de traumatismos craneales, lesiones vasculares, cerebrales, meningitis, tumores.

Es un trastorno intermitente del sistema nervioso debido a una descarga brusca, excesiva y desordenada de las neuronas cerebrales. Es como si se tratara de un "cortocircuito". Esa descarga da como resultado una perturbación casi instantánea de la sensibilidad, pérdida de la conciencia o función psíquica, produce movimientos convulsivos, o una combinación de todos estos trastornos. Se considera como "la segunda apoplejía" del sistema nervioso.

Son varios los tipos y se clasifican clínicamente en dependencia del tipo de ataque, que pueden ser parciales o generalizados. De ahí que estas descargas no controladas puedan quedar localizadas a un área del cerebro o afectarlo en su totalidad. De ello dependerán los síntomas convulsivos.

Las manifestaciones pueden aparecer a cualquier edad, pero es en la infancia cuando con mayor frecuencia suceden, nos pueden hacer pensar que estamos en precencia de un caso de epilepsia cuando aparecen los ataques, caracterizados por convulsiones, sacudidas musculares y pérdida transitoria de la conciencia. En los niños, pérdidas breves de atención, que hacen parecer que el menor se encuentra "en el limbo"; caídas repentinas sin razón, aturdimiento y confusión en su comportamiento, somnolencia poco usual e irritabilidad al despertar, parpadeo rápido, entre otros.

Los síntomas estarán en dependencia del sector y de la porción del cerebro que resulte comprometida por la dolencia. En la denominada epilepsia parcial los pacientes no pierden la conciencia y participan en la crisis; otros saben cuándo se les va a producir (auras), y luego pierden la conciencia y no recuerdan nada de lo sucedido. Y en un tercer grupo los pacientes pueden o no perder la conciencia y después hacen una crisis generalizada. Ahora, en la llamada epilepsia generalizada las crisis pueden ser de corta o larga duración, y se manifiestan con pérdida de la conciencia y actividad convulsiva generalizada.

Epilepsia y embarazo


La mujer epiléptica puede salir embarazada, teniendo en cuenta que lo esencial para reducir el riesgo de aumentar los ataques es el consultar al médico para mantener un control efectivo de los ataques antes de quedar embarazada. Ello demanda tomar los medicamentos regularmente, antes, durante y después del embarazo. La mejor forma de disminuir riesgos al bebé durante el embarazo es minimizar las posibilidades de tener un ataque.


Tratamiento


El tratamiento de la epilepsia es más efectivo cuando se hace un diagnostico lo más exacto posible del tipo de crisis. Los tratamientos existentes permiten reducir considerablemente la frecuencia de las crisis y llevar una vida completamente normal. Cuando un paciente lleva más de 3 años sin crisis convulsivas, y presenta un electroencefalograma con un trazado normal (realizado con intervalos de un año) se puede considerar como controlado.

En aquellas epilepsias que no responden al tratamiento, que sean de tipo focal y que presenten como mínimo dos crisis parciales complejas mensualmente se puede recurrir a la cirugía.

La conducta que debe seguirse para ayudar a una persona con una crisis epiléptica se limita a evitar traumatismos, retirar ropas ajustadas y prótesis, trasladar al enfermo a una instalación de salud para su atención médica.






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