El Saber escuchar y lo importante de ser escuchado

Cuando más tiempo dedico a las personas, más me doy cuenta que todos tenemos algo en común:

NECESITAMOS SER ESCUCHADOS POR EL OTRO.

Sí, todos necesitamos que nos escuchen, pero que poco se hace.
Escuchar es una actitud que tiene mucho que ver con aceptar a las personas tal y como son, con quererlas y hacer un esfuerzo por entenderlas. 
Es entonces cuando entras en otra dimensión y quieres aprender de todo el mundo.
Escuchar de verdad es agotador, pero es bellísimo, ves el lado más humano de las personas, y es el más bonito.

“Escuchar con paciencia es a veces mayor caridad que dar.” 
(San Luis, Rey de Francia).

Pero qué poco tiempo le dedicamos, qué poco tiempo hay para conocer a las personas de verdad ¡qué pena!, además, preferimos clasificar a las personas, presuponer como son, que preguntarles y esperar su respuesta.
¿Por qué? ... muy facil ... porque

“hablar es una necesidad, escuchar es un arte.” 
(Goethe).

Para practicar este arte, es importante saber que se puede escuchar a tres niveles:

La escucha intelectual:
la mayoría de las personas sólo escuchan a este nivel, mientras te están escuchando argumenta en su interior como te van a responder. 
Le dices algo y su mente se activa y empieza a pensar si lo que dices le vale, si es correcto, si le convence… 
y sigue así con su debate interior mientas tu le sigues hablando. 
Las personas que escuchan intelectualmente son prisioneras de su mente 
y jamás llegan a conocerte, sólo se centran en ellas mismas. Es lo contrario a la libertad.


La escucha emocional
es un grado más de escucha, es más profunda, más sentida, la persona que escucha participa, 
está activo en lo que le estás contando, escucha con el corazón y los sentimientos. 
Te siente mientras hablas y está cercano a ti, escucha tus palabras, expresiones, emociones y todo lo que comunicas.


La escucha total:
es el nivel mayor de escucha, la totalidad del ser está implicada.
Te adentras en el otro, para poder ver el mundo con sus ojos, le sientes, le percibes, 
estás en armonía, le hueles, le ves, le oyes y tu intuición se conecta con él, para dejarte ver también lo que no te dice. 
Estás de verdad con el otro, formas parte de él:
“Oír es precioso para el que escucha”.
Escuchar de esta forma es escuchar con pasión, es conectar con el otro en un grado muy profundo, 
es un arte y una actitud de vida. 
De verdad, merece el esfuerzo, pruébalo.


ACCIÓN:
Cuando este mes, escuches a alguien luego párate y pregúntate: 
¿qué he aprendido hoy de esta persona? 
Si la respuesta es NADA, no te preocupes, ya sabes lo que tienes que hacer la próxima vez que hables con ella,
OCÚPATE DE ESCUCHAR DE VERDAD.



Recuerda: Una persona aburrida es la que habla cuando deseas que te escuche.



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