¿Cómo salvar mi relación? ¿Qué hacer para que mi relación no se termine?

¿Cómo salvar mi relación?



¿Qué hacer para que mi relación no se termine?

¿Cómo le hago para seguir con mi pareja?

La mayoría de las personas buscan una fórmula mágica o un consejo único que salve una relación que en muchos de los casos se encuentra perdida o ya lleva mucho tiempo en medio del conflicto y es evidente que una sola respuesta no es viable para solucionar todo lo que pasa en una relación.





En estos casos, la terapia de pareja se basa en la revisión caso por caso y persona por persona, ya que, cada pareja es diferente y además cada miembro de la pareja es distinto psicológica, emocional y físicamente, así que estas diferencias llevan a tener que hacer un “traje a la medida” en cada caso.

Solo que, es importante mencionar los aspectos más destacados en la relación de pareja que ayudan a tener una sana convivencia y que pueden marcar la diferencia entre una buena o una mala relación amorosa.

1.- El respeto mutuo.

Este es uno de los temas más importantes en la vida de pareja, ya que respetar la opinión, las acciones y los ideales de cada persona es vital para una sana convivencia. Es muy importante tener presente que cada persona es producto de su propia historia, los valores, los principios y la experiencia de vida en cada persona es diferente y por lo tanto desarrolla personalidades totalmente diferentes, por lo mismo, podemos decir que cada uno en la pareja es una persona que piensa, actúa, siente y planea su vida con base a sí mismo, esto quiere decir que consciente e inconscientemente cada uno hace lo que le gusta y piensa que es lo mejor para si mismo, lo cual no necesariamente es compatible con lo que piensa el otro miembro de la pareja.

Si lo que piensa, hace, dice o planea tu pareja consideras que no es lo que tú pensabas, lo que tú querías o lo que tú harías, efectivamente es que tu pareja es distinta a ti y por lo tanto las cosas para la otra persona pueden ser diferentes y por lo mismo tienes que aprender a respetar esas diferencias, claro que si son compatibles tú y tu pareja la vida es mucho más sencilla, pero si son incompatibles se necesita trabajar un poco más, pero la línea del respeto siempre tiene que estar presente.

2.- La convivencia.

En la vida diaria esta el espacio necesario para construir el mundo de la pareja, el día a día permite que una pareja se conozca y trace el futuro de su relación, cada momento que se puede convivir con la pareja fortalece el vínculo de la relación, con la vida moderna, el trabajo, la economía, las responsabilidades, dejan poco tiempo para la convivencia, generalmente, la relación se traduce en tiempos cortos de convivir, por lo general son los fines de semana cuando la pareja esta junta y puede convivir

3- El tiempo juntos.

Actualmente vivimos de forma muy acelerada, tanto así que a duras penas nos da tiempo para nosotros mismos. Las parejas se van distanciando, ya que cotidianamente el tiempo que pasan juntos lo dedican más a discutir y revisar lo que hace falta o los compromisos que se deben cumplir, en vez de disfrutarse en pareja y buscando el sentirse bien al vivir en pareja. Los pagos, los problemas de trabajo, los hijos, lo que falta en casa, los vecinos, tal parece que no queda tiempo ni espacio para estar en comodidad con la pareja, ya que el tiempo juntos está dedicado a la revisión de todos los problemas, tal pareciera que pareja es igual a problemas.

4- Lo que le decimos a nuestra pareja.

La comunicación que se tiene en la pareja se va centrando en lo que la pareja no hizo o no logro lo que se le pidió, en todo aquello que nos parece mal hecho o mal decidido por la pareja, la comunicación se va relacionando más cada día con los reclamos y reproches y dejamos en el olvido las cosas que si hace bien, las cosas que nos agradan o que podemos reconocer que son buenas, que nos ayudan y brindan ayuda y comodidad en la vida de pareja o familia. El lenguaje cotidiano se va centrando en lo malo de sus relaciones o en lo que no les gusta, sin embargo cuando se trata de ver lo bueno, todo se dificulta y de inmediato recordamos más cosas malas que buenas; le damos un espacio muy grande a lo malo y un espacio muy pequeño a lo bueno y esa es una fórmula perfecta para vivir una vida que no nos agrade.

5- El mejor momento para discutir o para revisar los problemas.

La gran mayoría de las parejas se ”sacan sus trapitos al sol” en medio de las peleas, sin darse cuenta que muchos de los problemas quedan al margen de la discusión, esto quiere decir que a veces hay pelea pero ni siquiera están muy seguros de porque pelean, ya que el tema no son los problemas en sí, el tema es ver quien es el culpable, se revisa arduamente las responsabilidades de lo que se hace mal y de lo mal que nos hace sentir, lo que nos afecta lo que hace el otro, en pocas palabras estamos viendo “todo lo que hace mal la otra persona” hasta que la logramos ver como el enemigo de nuestra vida. Lo mas paradójico es que nos convertimos en la peor parte de la relación, que es ser el juez y parte de los problemas, pero no la solución, ya que el problema ya ni se revisó, mucho menos se llegó a una solución.

6- Los gritos, los insultos son los primeros síntomas de la violencia.

Las relaciones de pareja están plagadas de mal entendidos, y fácilmente se llega a los gritos y los insultos, que son una forma de “desesperación” al no encontrar otra forma de que se nos entienda, o que se nos complazca, también es una forma de buscar el control de la relación, es una forma de mostrar la frustración y el enojo.es muy imperante aprender a calmar a la pareja, también debemos saber qué cosas hacen de una discusión un tema que se sale de control y por lo tanto tiene mucha importancia ya que nos ayuda a hacer cosas que sabemos que solo van a empeorar las cosas. La comunicación a gritos es la peor estrategia para comunicarse con la pareja, pero desgraciadamente es la más usada.

7-Existen personas que nos pueden ayudar.

Es importante saber que hay especialistas que nos pueden ayudar a solucionar las cosas, ya que es necesario reconocer que sola la pareja solo empeora las cosas y si bien les va solo postergan la pelea, pero no logran la solución y es mejor recurrir a un consejero matrimonial para encontrar una guía que ayude a la solución.

Es necesario mentalizarse para encontrar las soluciones, ya que no existen “recetas mágicas” que se pueden aplicar a todos los casos, las recetas se construyen caso por caso, ya que cada pareja cuenta con su dinámica y sus propios conflictos y es justo el papel del terapeuta ayudar a encontrar la soluciones de cada pareja.

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