Autismo : desorden del desarrollo del cerebro


Autismo
Es un desorden del desarrollo del cerebro, que compromete, en mayor o menor grado pero siempre de modo significativo, el funcionamiento global del niño que "se queda atrás", con relación a los de su edad, en la adquisición de habilidades para la comunicación y para establecer relaciones sociales. Ambas, incluso, pueden estar prácticamente ausentes. Su incidencia varía mucho de un país a otro.

Causas
No hay una causa establecida hasta el momento. Se sospechan influencias ambientales (toxinas, sustancias químicas), infecciones virales en etapa prenatal o pos natal temprana, intolerancia a ciertos alimentos (gluten, caseína) y factores genéticos.

Síntomas
Los primeros síntomas aparecen, antes de los tres años de edad.
Los rasgos más característicos son la dificultad para establecer relaciones sociales y para la comunicación, tanto verbal como la que realizamos a través de los gestos, el tono de la voz o la mirada. Es como si no pudiera interpretar lo que otras personas sienten. Ejemplo: no pueden reconocer por la expresión del rostro cuándo otra persona está triste, de mal humor o alegre. Esta falta de interpretación producen la imposibilidad de reproducir gestos y posturas que otros hacen, como, tirar besos, decir adiós con la mano y otros.

Los síntomas varían de una persona a otra. Podemos tener niños con manifestaciones muy severas y otros con mínimas. Estas pueden semejar alteraciones en su conducta, siendo descritos como "extraños o raros" y presentar además dificultades en el aprendizaje. Las personas afectadas severamente pueden auto lesionarse, presentar movimientos repetitivos sin una finalidad específica y tener una conducta agresiva.

Los síntomas persisten durante toda la vida. Con la maduración y el tratamiento terapéutico muchos niños mejoran. Puede haber un aumento de la sintomatología al arribar a la adolescencia.

Puede estar asociado con la epilepsia, el síndrome de Down y con otros desórdenes que cursan con retraso mental, como el síndrome del frágil X y la rubéola congénita.

Diagnóstico
El diagnóstico es principalmente por examen clínico. En principio puede ser confundido con problemas en los oídos y otros desórdenes mentales como las psicosis infantiles, con los cuales puede convivir.

Tratamiento
El tratamiento, debe ser individualizado, multi disciplinario y constante, se encamina fundamentalmente a lograr el desarrollo de habilidades sociales y del lenguaje para lo cual se utilizan estrategias educativas e intervenciones médicas. El uso de medicamentos está indicado para el control de algunos síntomas, como la agresividad o las convulsiones, entre otros.

El autismo es un trastorno de larga evolución y resulta muy importante que los padres aprendan a convivir, tratar y educar a un hijo con estas características. La estrecha interrelación con él favorecerá la evolución y el pronóstico del menor. Es recomendable, además, la asesoría genética en caso de desear la concepción de otro hijo.





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