Charles Chaplin: El hombre que creyó en la libertad



 “Ese hombrecillo que camina con los pies hacia fuera es, en cierto modo, el héroe de nuestro tiempo. Expresa una realidad viviente y resume el idealismo limitado de los hombres de hoy. Ante todo, Charlot debe esforzarse por vivir, y para eso es preciso que entre en lucha con todas las fuerzas sociales”

Phillipe Soupault, para la revista “Europe”

Una forma de inaugurar la sección de cine de El Abrazo del Oso, la mejor diríamos, es rendir tributo en el trigésimo aniversario de su muerte a uno de los mitos del siglo XX, el hombre que hizo reír a la humanidad en medio de un tiempo convulso: Charles Chaplin.

Hablar de Charles Chaplin es hablar de la figura más representativa del cine mudo pero es también hablar de un icono del siglo pasado, una figura reconocida en todo el mundo y una persona comprometida con el presente que le tocó vivir, una persona amada y temida también por la influencia que podía tener sobre millones de seres humanos.

Chaplin nació en Londres en 1889, en medio de la terrible pobreza de esta ciudad, su padre era alcohólico y su madre sufría esquizofrenia por lo que pronto le enviaron a un orfanato junto a su hermano. Dicen que su primera aparición pública fue en un teatro donde sustituyó a su madre la cual había sufrido un desgarro en la voz y no podía seguir el espectáculo. Comenzó a trabajar como actor infantil y pronto se enroló en una gira donde se le ofrecieron papeles cómicos que tuvieron éxito. En su segundo papel creó el personaje de Charlot con el que se le identificaría desde entonces.

En todas sus posteriores películas interpretaría a un vagabundo que buscaba mejorar su vida sin conseguirlo nunca. Una y otra vez, una tras otra. Su público que buscaba el «sueño americano» se identificaba con sus aventuras, sus películas tuvieron éxito durante más de diez años, aunque Chaplin nunca olvidaría que su personaje debía evolucionar y poco a poco comenzó a rodar películas cada vez más complejas, reflejando dramas de la época como las injusticias sociales, la inmigración…


Continuación de este reflejo de la sociedad en sus películas es la interpretación en El chico, una película que le terminó por convertir en uno de los iconos de la historia, El chico es una de las películas más fascinantes del cine. No sólo dirigió y protagonizó la película sino que también compuso la música de la película. Esta película trata sobre el amor humano, los afectos y como siempre contiene una gran crítica social. La película cuenta la historia de un hombre que encuentra, adopta y decide criar a un bebé que fue abandonado por su madre. La relación entre el niño y Charlot es inmejorable y muy tierna hasta tal punto que lleva al espectador al llanto cuando le arrebatan el niño. Esta cinta fue muy importante para él porque buscó mostrar en el niño lo que había sido su propia infancia, lo que había sido su propia historia.

En 1919 creó United artist junto a otros artistas y pudo comenzar a rodar sus primeros largometrajes, una de ellas El circo es la única película que consiguió un Oscar, que se le otorgó varios años después como un acto de disculpas hacia Chaplin por tantos años de persecución y castigo por parte de la prensa Norteamericana.

Un hecho muy importante comenzó a producirse en el cine: el sonido. Chaplin fue muy reacio a este cambio y de hecho aunque en Candilejas y en El Gran Dictador Chaplin habla el vagabundo nunca habló ni siquiera en Tiempos Modernos (aunque sí canta una canción sin sentido) donde el resto de los personajes si hablaban. Luces de la ciudad fue también concebida como una película muda aunque sí tenía música compuesta por el mismo Chaplin.

Tiempos Modernos (1936) es un retrato de las condiciones desesperadas de empleo que la clase obrera tuvo que soportar en la época de la Gran depresión, condiciones promovidas, en la visión dada por la película y que es la misma del propio Charles, por la eficiencia de la industrialización y la producción en cadena, es una crítica sobre todo al sistema de producción de las fábricas de Ford.

Su siguiente película es El Gran Dictador que es una agra sátira del fascismo, y en particular a Adolf Hitler y su Nacionalsocialismo. Fue también la primera película sonora de Chaplin. Fue filmada cuando la Segunda Guerra Mundial había comenzado en medio de un gran secretismo. Chaplin interpreta en la película a dos personajes, a un barbero judío (el propio Charles tenía antepasados judíos) y a un parodiado Hitler. Esta cinta fue el primer filme sonoro, con diálogos, de Chaplin.

La película no se estrenaría en Alemania hasta 1958, aunque esta era una de las películas predilectas que tenía Hitler en su cine particular (irónico, verdad¿?) y obtuvo sus mayores éxitos después de 1945.

Al conocer años después el horror de los campos de exterminio alemanes, Chaplin afirmó que no hubiera realizado la película de saberlo, aunque él muestra gran intuición sobre el tema al realizarla, con una fuerte carga de moralidad y llena de parodias y críticas hacia un sistema político tan fuerte como era el Nazi.

Chaplin al final de la película sorprende con un manifiesto tremendamente emotivo donde expone el horror de la guerra y lo terrible que es para las personas estar sometidas a un dictador. La película estuvo censurada en España hasta la llegada de la democracia, en Alemania y en Irlanda.


Tras la Segunda Guerra Mundial, en EEUU comenzó la cacería de brujas que consistía en una política estatal que perseguía a los “comunistas” estadounidenses en busca de salvaguardar la seguridad nacional supuestamente lo que no protegía los derechos civiles de los ciudadanos. Chaplin ya había tenido muchos problemas con el Comité de Actividades Antiamericanas, y en general con los tribunales norteamericanos. Debido a sus ideas progresistas, exhibidas públicamente en todas sus películas así como en discursos se buscó durante un tiempo cualquier excusa para meterlo en la cárcel. Su película Monsieur Verdoux, fue otra excusa para justificar esta persecución, ya que en ella establecía un paralelismo entre los crímenes del protagonista, y los de las grandes potencias en período de entreguerras.

En el año 1947, el Comité de Actividades Antiestadounidenses empezó a presionar a la fiscalía para que deportaran a Chaplin, “cuya vida en Hollywood contribuye a destruir la fibra moral de América”. Fue llamado a testificar en el Comité en varias ocasiones, pero no se presentó nunca. Y es que como decían “el comportamiento de Chaplin se aproximaba peligrosamente a la traición”.

El 17 de Septiembre de 1952, Chaplin, su esposa y varios de sus hijos, cuando viajaban en el Queen Elizabeth para asistir al estreno de Candilejas en Europa, el fiscal general de Estados Unidos dio instrucciones a inmigración para retenerle hasta que las leyes norteamericanas decidiesen si debía ser expulsado. Le acusaron formalmente de pertenecer al Partido Comunista, así como de graves delitos contra la moralidad y de formular declaraciones que demuestran una actitud hostil y de menosprecio hacia el país gracias a cuya hospitalidad se ha enriquecido.

En Abril de 1953, el actor se estableció en Suiza. En 1957, rodó una película en la que parodiaba a EEUU y a la paranoia que le llevó al exilio, Un rey en Nueva York.

Regresó a Hollywood dos décadas después, ya convertido en un anciano, para recibir el que sería su segundo premio Oscar (1972), y que muchos interpretaron como un intento de reparación de todos los daños que le habían causado. En reconocimiento de sus destacados méritos fue nombrado también caballero por la Corte Real británica y se convirtió en Sir Charles Chaplin (1975). Finalmente, este maestro que había cambiado el cine para siempre, había recibido una pizca del reconocimiento que se merecía.

En los últimos años de su vida se mantuvo alejado del mundo en su mansión de Corsier-sur-Vevey (Suiza), donde falleció, el 25 de diciembre de 1977, mientras dormía a la edad de 88 años.

Sin duda un icono, un modelo de inspiración para muchos, una persona valiente a la que nunca le importó enfrentarse a los grandes, contra las injusticias sociales y económicas, un pequeño vagabundo que hizo replantearse el mundo en el que vivimos, un pequeño hombre al que no le tembló la mano al denunciar las injusticias de su tiempo, al defender sus ideales, y que nunca le tembló la mano para luchar contra los fascismos que amedrentaban al mundo.

Para terminar este pequeño homenaje que desde El Abrazo del Oso queremos rendir al gran Charles Chaplin os dejamos la transcripción del final de El Gran Dictador que refleja los pensamientos de Chaplin que desde aquí compartimos:

“Lo siento, pero no quiero ser emperador. No es lo mío. No quiero gobernar o conquistar a nadie. Me gustaría ayudar a todo el mundo -si fuera posible-: a judios, gentiles, negros, blancos. Todos nosotros nos queremos ayudar mutuamente. Los seres humanos son así.
Queremos vivir para la felicidad y no para la miseria ajena. No queremos odiarnos y despreciarnos mutuamente. En este mundo hay sitio para todos. Y la buena tierra es rica y puede proveer a todos.
El camino de la vida puede ser libre y bello; pero hemos perdido el camino.
La avaricia ha envenenado las almas de los hombres, ha levantado en el mundo barricadas de odio, nos ha llevado a la miseria y a la matanza.
Hemos aumentado la velocidad. Pero nos hemos encerrado nosotros mismos dentro de ella. La maquinaria, que proporciona abundancia, nos ha dejado en la indigencia. Nuestra ciencia nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia, duros y faltos de sentimientos. Pensamos demasiado y sentimos demasiado poco. Más que maquinaria, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, necesitamos amabilidad y cortesía.
Sin estas cualidades, la vida será violenta y todo se perderá.
El avión y la radio nos han aproximado más. La verdadera naturaleza de estos adelantos clama por la bondad en el hombre, clama por la fraternidad universal, por la unidad de todos nosotros. Incluso ahora, mi voz está llegando a millones de seres de todo el mundo, a millones de hombres, mujeres y niños desesperados, víctimas de un sistema que tortura a los hombres y encarcela a las personas inocentes. A aquellos que puedan oírme, les digo: “No desesperéis”.



La desgracia que nos ha caído encima no es más que el paso de la avaricia, la amargura de los hombres, que temen el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará, y los dictadores morirán, y el poder que arrebataron al pueblo volverá al pueblo. Y aunque los hombres mueren, la libertad no perecerá jamás.
¡Soldados! ¡No os entreguéis a esos bestias, que os desprecian, que os esclavizan, que gobiernan vuestras vidas; que os dicen lo que hay que hacer, lo que hay que pensar y lo que hay que sentir! Que os obligan ha hacer la instrucción, que os tienen a media ración, que os tratan como a ganado y os utilizan como carne de cañón.
¡No os entreguéis a esos hombres desnaturalizados, a esos hombres-máquina con inteligencia y corazón de máquinas! ¡Vosotros no sois máquinas! ¡Sois hombres! ¡Con el amor de la humanidad en vuestros corazones! ¡No odiéis! ¡Sólo aquellos que no son amados odian, los que no son amados y los desnaturalizados! ¡Soldados! ¡No luchéis por la esclavitud! ¡Luchad por la libertad!
En el capítulo diecisiete de san Lucas está escrito que el reino de Dios se halla dentro del hombre, ¡no de un hombre o de un grupo de hombres, sino de todos los hombres! ¡En vosotros! Vosotros, el pueblo tenéis el poder, el poder de crear máquinas. ¡El poder de crear felicidad! Vosotros, el pueblo, tenéis el poder de hacer que esta vida sea libre y bella, de hacer de esta vida una maravillosa aventura. Por tanto, en nombre de la democracia, empleemos ese poder, unámonos todos. Lucharemos por un mundo nuevo, por un mundo digno, que dará a los hombres la posibilidad de trabajar, que dará a la juventud un futuro y a los ancianos seguridad. Prometiéndoos todo esto las bestias han subido al poder. ¡Pero mienten! No han cumplido esa promesa. ¡No la cumplirán! Los dictadores se dan libertad a sí mismos, pero esclavizan al pueblo. Ahora, unámonos para liberar el mundo, para terminar con las barreras nacionales, para terminar con la codicia, con el odio y con la intolerancia. Luchemos por un mundo de la razón, un mundo en el que la ciencia y el progreso lleven la felicidad a todos nosotros.
¡Soldados, en nombre de la democracia, unámonos!

Hannah, ¿puedes oírme? ¡Dondequiera que estés, alza los ojos! ¡Mira, Hannah! ¡Las nubes están desapareciendo! ¡El sol se está abriendo paso a través de ellas! ¡Estamos saliendo de la oscuridad y penetrando en la luz! ¡Estamos entrando en un mundo nuevo, un mundo más amable, donde los hombres se elevarán sobre su avaricia, su odio y su brutalidad! ¡Mira, Hannah! ¡Han dado alas al alma del hombre y, por fin, empieza a volar! ¡Vuela hacia el arco iris, hacia la luz de la esperanza! ¡Alza los ojos, Hannah! ¡Alza los ojos!”




:fuente: Madrid / Por Irene Fernández



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