Manejar un equipo de trabajo



A muchos les gusta trabajar con los mejores, y en cierta forma es correcto ya que es una camino más eficaz para aprender y esforzarse. Trabajar duro para intentar tener las mismas capacidades que el resto del equipo. Sin embargo, el mejor colaborador no siempre es el más brillante, ni el que más sabe sobre un tema, sino aquel que más contribuye para conseguir un objetivo colectivo. Si deseas aprovechar el máximo de las virtudes de tu equipo, lo primero es aprender a distribuir tareas de manera óptima.
Puedes intervenir sólo cuando los objetivos no se vayan a cumplir. También cuando debas efectuar ajustes para un funcionamiento mejor del trabajo en equipo...

- Identifica las aptitudes técnicas y emocionales de tus colaboradores, es el único modo de definir qué tareas encomendarle a cada persona.

- Asigna las tareas al más preparado o motivado, nunca al que esté desocupado en el momento, puesto que podrías perder más tiempo y no conseguir un trabajo bien elaborado.

- Equilibra los horarios de todos los colaboradores, que les permitan terminar las tareas como los niveles de exigencia y estrés que pueden producir.

- Para optimizar el rendimiento de tus colaboradores es fundamental que tengan cierta libertad de trabajo, siempre y cuando sean cualificados y no los sobrecargues emocionalmente.

- Asegúrate de que estén capacitados para realizar las tareas que les pides y que disponen del tiempo necesario para realizarlo.

- No utilices la distribución de tareas como un método para castigar o premiar su desempeño.

- Nunca le des tareas de mayor responsabilidad a quien no ha demostrado compromiso con el proyecto.

- Incrementa gradualmente la carga de trabajo de tus colaboradores, en función de los resultados positivos de las tareas que les asignaste antes.

- Supervisa siempre que puedas la ejecución de las tareas, otorgando márgenes de autonomía y creatividad a tus colaboradores.


-/-