El avance de las máquinas es imparable


El Ejército de Estados Unidos está haciendo pruebas con robots en fase experimental, las cuales se han iniciado con vehículos controlados exclusivamente por software. El asunto es que un helicóptero robótico que llevaba cantidades importantes de armamento perdió contacto con los operadores en la base en medio de una prueba de vuelo. El vehículo estaba programado para volver de inmediato a su origen en caso de incomunicación, pero una “anomalía del software” hizo que siguiera su curso y se acercase a la capital del mundo, perdón digo de Estados Unidos, Washington DC.

Aparentemente, los problemas de comunicación son comunes, pero hasta ahora el helicóptero siempre daba la vuelta de inmediato. Claro que eso no sucedió en este caso, a pesar de que este tipo de vehículos tenga terminantemente prohibido salir de zonas militares para adentrarse en zonas civiles (por suerte). El Capitán de la Marina de los Estados Unidos Tim Dunigan dijo a la prensa:

Encontramos un problema de software que permitía al vehículo no seguir un plan de vuelo. Identificamos la anomalía e impusimos al helicóptero restricciones operativas que evitarán que una situación por el estilo se repita.

La Marina considera inclirlos eventualmente en portaaviones, ya que ocupan la mitad de espacio que un helicóptero tradicional. Además, la Guardia Costera también está contemplando utilizar “sus servicios” para vigilar la costa y la Armada está mirando el helicóptero robótico con cariño. Como mencioné al comienzo de la entrada, el helicóptero tiene un armamento bastante poderoso que incluye varios misiles antitanques.

Recuerden que hace prácticamente un año un vehículo aéreo robótico debió ser destruido por aviones conducidos por humanos en Afganistán tras no seguir los protocolos de seguridad. Me parece que el Ejército de Estados Unidos debería realizar las pruebas con más cautela (y contratar mejores programadores) o quizás sea, por qué no, que las máquinas ya se están rebelando y comenzando a desafiar nuestro control. Una “anomalía del software”, claro, así comienza.

Vía: The Register
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