Desorden Nutricional y la compra de prendas de vestir



Las modas cambian y con ellas el tallaje de las prendas de ropa varía sin descanso y sin llegar a la unificación que el Ministerio de Sanidad anunció en 2007 y que recientemente ha demorado hasta principios de 2011, coincidiendo con época de comicios electorales. ¿Resultado? Baja autoestima, proliferación de dietas rápidas y, por tanto, problemas de conducta alimentaria (TCA) entre los más jóvenes. Expertos consultados por CF advierten de que el fracaso de la propuesta del Gobierno sí influye en el carácter de los jóvenes, sobre todo en aquéllos más vulnerables a padecer estas patologías, aunque no es decisivo. Una vez más, insisten, la educación en valores vuelve a ocupar el primer lugar para poner el freno a un problema de carácter social que continúa en aumento.

Se estima que un seis por ciento de la población joven tiene riesgo de desarrollo de patologías relacionadas con la alimentación. De éstos, un uno por ciento son chicos, según datos facilitados por la Federación Española de Ayuda y Lucha contra la Anorexia o la Bulimia (Feacab). Un estudio realizado en 560 personas y publicado la semana pasada por la Fundación Imagen y Autoestima sugiere que no encontrar ropa de la talla deseada eleva la insatisfacción con el cuerpo y el seguimiento de dietas sin control. Es más, el 87 por ciento de los entrevistados asegura que su talla varía según el modelo que se prueban, aun siendo prendas de la misma marca.
Un seis por ciento de la población joven tiene riesgo de sufrir anorexia o bulimia...

Por poner un ejemplo, entre las principales empresas de moda el informe refleja que hasta un 87,6 por ciento de sus consumidoras cambia de talla según el modelo, incluso dentro de la misma tienda. Mª Carmen Galindo, presidenta de Feacab, expone que estas medidas "son un fraude para el consumidor al que tratan de captar con el fin de optimizar beneficios".

DIETA RÁPIDA
Asimismo, un 44 por ciento de los encuestados reconoce que se ha planteado hacer dieta después de comprobar que no encajan en su talla habitual (de los cuales un 81,7 son mujeres). Y, si bien es cierto que uno de los factores precipitantes para desarrollar un trastorno alimenticio es la dieta, "no existen datos que atestigüen cuántas de estas personas cumplen con su amenaza", opina Luis Beato, presidente de la Asociación Española para el Estudio de Trastornos de la Conducta Alimentaria.

La mayor presión suele ser en chicas adolescentes, apunta Ignacio Jáuregui, de la Vocalía de Alimentación del COF de Sevilla. "Es una época de imitación de comportamientos. Suelen ir dos o tres amigas al probador con varias prendas y cuando ven que no les sirven surge el problema", admite. Aquellas personas más perfeccionistas o exigentes consigo mismos, también presentan una mayor vulnerabilidad.

PRESIÓN CULTURAL
Para los especialistas esta amenaza tampoco es motivo suficiente para pensar en patología, ya que la conciencia crítica del ciudadano se debe crear forzosamente en el seno familiar.

La presión cultural y los trastornos psicológicos, no sólo alimenticios, es de sobra conocida. "Estamos en una sociedad que basa su prosperidad en el consumo, caracterizada por la fuerza de las modas frente a la conciencia crítica individual", matiza Jáuregui.

Jóvenes que siempre han utilizado una talla 36 (small), ahora se enfundan en una 40 (medium-large), lo que provoca malestar y baja autoestima. De hecho, alerta Galindo, hay tiendas donde no existe la talla 46 (xx-large), porque es considerada por algunos fabricantes para personas con sobrepeso. "Lo que el cliente no sabe es que tiene derecho a reclamar a la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y pedir que la hagan".

Sea como fuere, los expertos confían en que el Gobierno cumpla con lo prometido, y los españoles vean los primeros cambios en el etiquetado de la ropa en 2011. Será a partir de septiembre cuando el consumidor podrá tener información complementaria a la talla, con códigos o pictogramas que indiquen medidas de altura y contorno. Estos datos se han extraído del estudio con más de 8.500 mujeres que realizó el Instituto de Biomecánica de Valencia que clasificaba a las españolas como diábolo, campana y cilindro (ver información de la izquierda). La actual ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, prorrogó hasta 2015 el cumplimiento total del acuerdo alegando que por la crisis no era "conveniente para las empresas el desembolso que supone un cambio en el tallaje".


:fuente: correofarmaceutico.com

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